miércoles, 24 de enero de 2018

"No me molestes más; me voy a la cama; no me llames más"


El Presidente Harry Truman y el Vicepresidente Alben Barkley vuelven victoriosos a Washington en noviembre de 1948. (Foto: Getty)


1948: Harry Truman's Improbable Victory and the Year that Transformed America (1948: la improbable victoria de Harry Truman y el año que transformó a América) de David Pietrusza nos traslada a la trastienda de la inesperada victoria electoral del Presidente Truman en medio de grandes turbulencias en el exterior (los primeros actos de la Guerra Fría) y en el interior (las luchas por los derechos civiles y el anticomunismo).

Un pasaje del libro que nos sitúa en la noche electoral: 

"Tom Evans, el viejo amigo y tesorero de la campaña de Harry Truman, telefoneaba regularmente a Truman desde el Hotel Muehlebach para informarle de los resultados. A Truman le molestaba que interrumpiera su sueño con datos incompletos. "Me dijo que no le llamara hasta que él me llamase a mí. No sé qué hora era", recordaba Evans. "Imagino que eran entre las diez y media y las once de la noche cuando hablé con él. Se había llevado un par de estados que no esperaba y se rió. 'Bueno, vamos a ganar'. Luego se hizo muy tarde y recuerdo haber hablado con él. Le dije: 'Bueno, señor Presidente, está en una posición en la que necesita llevarse Ohio, Illinois o California'".

""Eso es bueno", respondió Truman. "No me molestes más; me voy a la cama; no me llames más".

""¿Qué diablos quiere decir con que se va a la cama?", exclamó Evans. "¡No puede irse a la cama hasta que se lleve uno de esos estados!"

""Oh, ya sabes, yo estaba gritando", recuerda Evans, "Yo estaba agotado y excitado, naturalmente".

""¿Por qué?", respondió Truman tranquilamente, "Me voy a llevar los tres".

""Oh cielos", fue todo lo que Evans pudo responder, "Yo me conformaría con uno".

Justo antes de medianoche, hora de Kansas City, los hombres del Servicio Secreto de Harry Truman también recibieron una llamada del Hotel Muehlebach informándoles de que su jefe se había llevado Massachusetts. El agente Nicholson vio que Truman estaba durmiendo y que una pulgada de whisky americano había desaparecido de la botella que había en la mesa de noche de Truman. Lo despertó de todas formas.

""Nick, deja de preocuparte", respondió Truman. "Todo ha terminado. Idos todos a dormir y nos levantaremos temprano".

"Y cuando se levantó...

""Oh, sí", rememoraría Truman, "hacia la medianoche encendí la pequeña radio que había allí y el viejo H.V. Kaltenborn seguía hablando de cómo, a pesar de que yo iba por delante, no veía posible que yo pudiera ganar".

"Pero aun así se volvió a dormir".

Se puede leer el libro aquí.

Antes de convertirse en el histórico 33º Presidente de los Estados Unidos, Truman fue el irrelevante 34º Vicepresidente de los Estados Unidos durante menos de tres meses. Catorce hombres han sido Vicepresidentes antes de ser Presidentes. De la mayoría de los demás Vices nadie se acuerda. Para hacerles justicia, Jules Witcover dedicó un capítulo a cada uno de ellos en The American Vice Presidency: From Irrelevance to Power (La Vicepresidencia americana: de la irrelevancia al poder), una valiosa enciclopedia que nos permite estudiar las vidas y obras de todos los Vicepresidentes hasta 2014. Se puede leer aquí.

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