miércoles, 27 de febrero de 2019

El Presidente en la cumbre (VII): otros

8-10 de junio de 1987. Sabemos que las cumbres del G7 (o G8) no sirven para nada. La del 87 no es una excepción, pero al menos nos permite ver la belleza melancólica de Venecia. La reina del Adriático ya nos atrae por la canción ochentera de los Hombres G y los giallos setenteros de Aldo Lado (¿Quién la ha visto morir?), Antonio Bido (Solamente nero) o Nicolas Roeg (Amenaza en la sombra). La limusina presidencial es sustituida por una elegante embarcación para moverse por los canales de la ciudad en los desplazamientos entre el Hotel Cipriani, el Palacio Grassi y la isla de San Giorgio Maggiore. ¡Espectacular!



Ver las reuniones presidenciales venecianas aquí.


7 de octubre de 1992. El Presidente George H.W. Bush se reúne en San Antonio, Texas con el Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, y el Primer Ministro de Canadá, Brian Mulroney, para discutir la implementación del Tradado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) y presenciar la firma del borrador del texto legal por sus ministros de comercio. Por parte de EEUU, firma la Representante de Comercio Carla Hills.

El acuerdo se propone convertir Norteamérica (360 millones de ciudadanos y 5,000 millas) en uno de los mayores bloques de comercio a escala mundial, eliminando barreras aduaneras entre los tres países y promoviendo el libre intercambio de productos y capitales. EEUU también busca con ello consolidar las reformas neoliberales en México y fijar definitivamente a la diplomacia mexicana bajo su influencia.

"Estamos creando el mercado más grande, rico y productivo de todo el mundo", defiende Bush, quien se enfrenta a una difícil reelección en menos de un mes. "Cualquier nación que levante muros y se encierre en sí mismo está destinado al declive", dice respondiendo indirectamente a la oposición de muchos demócratas.




14 de diciembre de 1995. El Presidente Bill Clinton se une en París a los dirigentes de Francia, Alemania, Reino Unido, España y Rusia para patrocinar el acuerdo de paz negociado en Dayton, Ohio por su enviado especial Richard Holbrook y que pone fin a la guerra de Bosnia.

Bosnia-Herzegovina queda convertida en una especie de confederación con dos entidades políticas. Los bosnios obtienen Sarajevo a cambio de ceder a los serbios algunos territorios occidentales. Los croatas ceden un 4 por ciento del territorio conquistado durante la guerra. Slobodan Milosevic (Serbia, Yugoslavia), Franjo Tudjman (Croacia) y Alija Izetbegovic (Bosnia-Herzegovina) se comprometen además por escrito a solucionar sus diferencias por medios pacíficos.

Clinton habla de un "brillante nuevo día, cuando Bosnia pasa del horror de la guerra a la promesa de la paz".




16 de marzo de 2003. El Presidente George W. Bush y el Primer Ministro británico Tony Blair celebran una reunión urgente en las Azores para tomar la decisión de lanzar un ultimátum (el exilio o la guerra) a Saddam Hussein. A Bush y a Blair se les unen José Manuel Durao Barroso, primer ministro del país anfitrión, y José María Aznar, presidente del gobierno español y uno de los siete líderes europeos que en enero de 2003 firmaron una proclama de apoyo a la estrategia de EEUU frente a Iraq.

La administración Bush quiere poner en práctica su nueva doctrina (resultado del 11-S) de la guerra preventiva ante amenazas potenciales y la visión de que el ejercicio del poder americano (incluido el militar) es beneficioso tanto para EEUU (para ganar una ventaja estratégica) como para el mundo (extender la democracia liberal) y debe usarse. Acusa al presidente iraquí de llevar doce años jugando con la comunidad internacional, de ocultar armas de destrucción masiva (que después no se encontrarán), de respaldar el terrorismo internacional y de suponer una amenaza a la estabilidad política y económica de Oriente Medio.

En conferencia de prensa en la isla de Terceira, el Presidente Bush anuncia que "hemos concluido que mañana es el momento de la verdad para el mundo".

"Muchas naciones han expresado un compromiso con la paz y la seguridad. Y ahora deben demostrar ese compromiso con la paz y la seguridad de la única manera eficaz, apoyando el inmediato e incondicional desarme de Saddam Hussein. El dictador de Iraq y sus armas de destrucción masiva son una amenaza a la seguridad de las naciones libres. Es un peligro para sus vecinos. Patrocina el terrorismo. Es un obstáculo al progreso en Oriente Medio", dice Bush. "Saddam Hussein ha demostrado que es capaz de cualquier crimen. No debemos permitir que estos crímenes se extiendan por el mundo".

Bloqueada la crisis en el Consejo de Seguridad de la ONU, y tras el ultimátum de 24 horas acordado en la reunión de las Azores, y rechazado por Saddam Hussein, una coalición de EEUU y Gran Bretaña iniciará el 19 de marzo la campaña Libertad de Iraq, una doble ofensiva militar: bombardeos demoledores, utilizando aviones invisibles, que afectarán a todos los centros neurálgicos del poder militar y político del régimen iraquí, y una invasión terrestre de la infantería mecanizada y los marines con blindados y artillería que, desde Kuwait, avanzarán en tres direcciones hacia el norte, con su objetivo último en Bagdad.




En los últimos años tenemos la histórica visita del Presidente Barack Obama a Cuba en marzo de 2016 (la primera de un Presidente de EEUU desde la revolución de 1959) y el histórico encuentro del Presidente Donald Trump con el líder supremo norcoreano Kim Jong Un en Singapur en junio de 2018 (la primera de un Presidente estadounidense titular y un líder norcoreano desde la Guerra de Corea) y su secuela estos días en Hanoi. No me extiendo en ellas porque siguen frescas en la memoria y todavía son procesos abiertos.

Para terminar, creo que coincidiremos todos en que la reunión al más alto nivel más importante en el siglo XXI es la celebrada el 11 de octubre de 2018 en el Despacho Oval entre el Presidente Trump y Kanye West. El rapero, compositor, productor discográfico, diseñador y filántropo de Chicago es el único hombre que ha dejado a Donald Trump sin habla.

martes, 26 de febrero de 2019

El Presidente en la cumbre (VI): Oriente Próximo

17 septiembre de 1978. El Presidente de EEUU Jimmy Carter, el Presidente egipcio Anwar el-Sadat y el Primer Ministro israelí Menahem Begin retornan a la Casa Blanca tras varios días de negociación en Camp David para anunciar que se ha alcanzado un acuerdo de paz entre Israel y Egipto. En virtud del mismo, Israel acepta abandonar la península del Sinaí, y al mismo tiempo se acuerda establecer un régimen de autonomía transitoria para los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania.

Carter tomó las riendas de las conversaciones y decidió convocar a Sadat y Begin a Camp David el 5 de septiembre para resolver el bloqueo de las negociaciones de la comisión egipcio-israelí establecida en 1977. El acuerdo llega tras trece días de encierro en la residencia de descanso presidencial, gracias a que Carter no dejó que ninguno de sus invitados abandonara el lugar hasta alcanzar un entendimiento.

La noche del domingo 17, para indignación de muchos televidentes estadounidenses, el anuncio del acuerdo interrumpe durante media hora el esperado estreno en televisión del King Kong de Dino De Laurentiis. Los servicios informativos de la NBC se cuelan bruscamente en la pantalla en plena emisión de la película. "Interrumpimos este programa para ofrecerles un informativo especial de NBC News"...



La paz de Camp David es la culminación de los esfuerzos de Sadat en favor de la pacificación de Oriente Próximo y del fortalecimiento de las relaciones de Egipto con EEUU. La decisión previa de Sadat de reabrir el canal de Suez, denunciar el tratado egipcio-soviético de amistad y cooperación de 1971 y cancelar las facilidades portuarias de la flota soviética ya había mejorado las relaciones con Washington.

El presidente egipcio organizará un referéndum mediante el cual el pueblo egipcio ratificará el tratado con Israel, pero el acuerdo provocará la repulsa de los estados árabes que decretarán el boicot económico y político a Egipto.


30 de octubre-3 de noviembre de 1991. Se celebra en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid, España (España nunca ha sido tan feliz como en los años 90) una conferencia de paz, auspiciada por EEUU y la URSS, que reúne por primera vez alrededor de una mesa de negociaciones a los representantes de Israel, de los palestinos y de los países árabes de la zona (Siria, Líbano y Jordania). El Presidente George H.W. Bush y su homólogo soviético, Mijaíl Gorbachov, son los encargados de inaugurar la negociación.

"Venimos a Madrid en una misión de esperanza, para empezar a trabajar en una solución justa, duradera y amplia al conflicto", dice el Presidente Bush. "Venimos a Madrid siendo realistas. No esperamos que la paz sea negociada en un día, ni en una semana, ni en un mes, ni en un año. Llevará tiempo".

La conferencia es posible gracias a que la intifada, el primer movimiento autónomo de la resistencia interior de los árabes de Palestina, que estalló en 1987 en Gaza y Cisjordania ha perdido gran parte de su impulso tras la derrota iraquí en la Guerra del Golfo.

La cita en Madrid sirve para abrir un proceso de conversaciones bilaterales (paz por territorios) y otra conversación multilateral (sobre cuestiones comunes de la región, como el control de armas, el agua o el desarrollo económico).

La exhaustiva cobertura que hacen Telemadrid y TVE-2 de la conferencia:



Continúa: Parte 2 / Parte 3


13 de septiembre de 1993. El proceso abierto en la conferencia de Madrid da como resultado la firma de la declaración de principios de los Acuerdos de Oslo (negociados en Oslo) entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Con el Presidente de EEUU Bill Clinton, el Primer Ministro israelí Isaac Rabin y el líder palestino Yasir Arafat presidiendo la ceremonia, Simón Peres, en representación de Israel, y Abu Mazen, en representación de la OLP, firman en el Jardín Sur de la Casa Blanca el acuerdo por el que Israel acepta reconocer a la OLP como legítimo representante de un pueblo palestino y la OLP (a partir de ahora Autoridad Nacional Palestina) acepta el derecho de Israel a existir y a garantizar su existencia en paz y seguridad. El Secretario de Estado norteamericano Warren Christopher y el Ministro de Exteriores ruso Andrel Kozyrev firman en nombre de las potencias auspiciadoras del acuerdo.

El Presidente Clinton, que lleva siete meses en el cargo, explota todo lo que puede "un regalo dejado en los cajones del Despacho Oval por el equipo de George Bush y James Baker", dice la crónica de El País.




28 de septiembre de 1995. Clinton prosigue la implicación de EEUU en el proceso de paz y consigue que Rabin y Arafat firmen un complicado texto de cuatrocientas páginas que extiende el control de la Autoridad Nacional Palestina al 30 por ciento de Cisjordania ocupado por Israel en la guerra de 1967.

La ceremonia, celebrada en la Sala Este de la Casa Blanca, comienza con veinte minutos de retraso porque hasta el último momento sigue habiendo diferencias sobre la retirada de las tropas israelíes de Hebrón. El Rey Hussein de Jordania y el Presidente egipcio Hosni Mubarak hacen de testigos. La ausencia de otros actores principales de la región, como Siria, evidencia la fragilidad del acuerdo alcanzado. Felipe González, presidente del gobierno español, interviene en calidad de presidente semestral de la Unión Europea evocando unos versos de Blas de Otero.

Clinton habla de "un nuevo capítulo" en el proceso de paz por el cuál "el ruido de las armas quedará extinguido de Tierra Santa". Rabin, que se enfrenta a una fuerte oposición interna israelí a su estrategia y será asesinado en menos de dos meses, pide a la autoridad palestina que se le una "contra los ángeles del mal de la muerte y el terrorismo". Arafat describe el acuerdo como "la paz de los valientes".

El asesinato de Rabin, la derrota de su sucesor, Peres, en las elecciones de 1996, los continuos ataques suicidas palestinos y los contraataques militares israelíes llevarán al estancamiento del proceso.