domingo, 22 de octubre de 2017

Cuando tu antiguo adversario electoral inaugura tu biblioteca y a ti te toca sonreír

18 de septiembre de 1981. El Presidente Ronald Reagan es el encargado de inagugurar el Museo Presidencial Gerald Ford en Grand Rapids, Michigan.


Reagan y Ford fueron rivales por la nominación presidencial republicana en 1976, cuando Ford era el Presidente titular. Aunque su relación personal no era mala, en los cuatro años siguientes fueron las dos grandes figuras antagónicas del Partido Republicano, representando a dos alas, la moderada y la conservadora, que desconfiaban la una de la otra. Y hace poco más de un año mantuvieron unas tensas negociaciones para formar un ticket electoral conjunto que no fructificaron.


"Algunos de nosotros, como muchos hoy, traemos recuerdos personales. Yo tengo los míos", dice el Presidente Reagan en la conmemoración del museo.


Reagan utiliza
las anécdotas y el humor para no entrar demasiado en las batallas electorales del pasado, que sin duda tuvieron momentos agrios.


"La primera vez que él y yo nos encontramos fue en Michigan. Bueno, no fue exactamente un encuentro, y sin duda no teníamos conocimiento el uno del otro. Yo era un joven locutor deportivo de la emisora de radio WHO de Des Moines, Iowa. Estaba retransmitiendo un partido de fútbol que enfrentaba a las universidades de Iowa y Michigan. El medio de aquel equipo de Michigan era un hombre llamado Jerry Ford. La sinceridad y una educada consideración por la historia me obligan a admitir que eso fue hace 47 años, y Michigan ganó.


"Tengo otros recuerdos únicos; uno en especial es más reciente, pero sirve para resumir nuestro mutuo interés en los deportes y la política. En 1976 nos enfrentamos en otro tipo de partido. Él ganó aquel partido también. Pero un día opinó que teníamos algo en común. Dijo que los dos jugamos al fútbol, y dijo que él había jugado para Michigan y yo había jugado ['play' en inglés significa también interpretar] para la Warner Brothers. Permitidme agregar que interpretando al 'Gipper' conseguí más atención que en mis tres años en las filas del Eureka College"
.


Entrando en lo serio, el Presidente elogia el papel que jugó el ex Presidente después del Watergate.


"Gerald Ford curó a América porque entendía la aventura americana; su forma de gobierno, su pueblo y la fuente de su fortaleza como nación", dice. "Si hoy 229 millones de americanos pueden mirar hacia delante a ese futuro del que usted habló, es porque nos hizo superar los tiempos difíciles y complicados y nos ayudó a volver a creer en nosotros mismos".


Los dos hombres han superado las diferencias del pasado y se toleran.





1 de octubre de 1986. El día de su 62 cumpleaños, al ex Presidente Jimmy Carter le toca pasar por el mal trago de ver cómo la Biblioteca Presidencial que lleva su nombre es inaugurada por el hombre que lo desalojó de la Casa Blanca y que ha enmendado sus políticas, Ronald Reagan. Aquí hay verdadera aversión, en especial por parte del ex Presidente, que sigue sospechando que los republicanos presionaron secretamente a Irán (a través sobre todo de los contactos de George Bush, todo sea dicho) para que aplazara la liberación de los rehenes estadounidenses hasta después de las elecciones de 1980.


En declaraciones a The New York Times, los asesores de Carter describen la inauguración de la biblioteca como "un paso importante en el emergente papel público que el ex Presidente ha buscado tener en los seis años que han pasado desde su devastadora derrota electoral". El centro almacenará 27 millones de documentos relacionados con la Presidencia de Carter y ha sido construido con 25 millones de dólares recaudados de donaciones privadas.


El gran día, Reagan comparte escenario inaugural con Carter en una ladera arbolada en la zona céntrica de Atlanta, Georgia, mientras algunas personas a lo lejos protestan contra su visita.


"Ninguno de nosotros siente ninguna necesidad, en nombre de la buena voluntad, de minimizar nuestras diferencias. Al contrario, en cierto modo podemos estar orgullosos de nuestras diferencias porque surgen de la buena voluntad, del amor al país, de la preocupación por los desafíos de nuestro tiempo, y, sí, por el respeto, incluso el disfrute de los procesos democráticos del desacuerdo y el debate", dice el Presidente número 40 en presencia de su predecesor. "De hecho, desde los tiempos de Thomas Jefferson y Alexander Hamilton, el debate franco ha sido parte de la tradición de esta república. Hoy nuestras diferencias atestiguan la grandeza de nuestra nación. No puedo pensar en ningún otro país de la Tierra donde dos líderes políticos puedan estar tan profundamente en desacuerdo y reunirse en un mutuo respeto. Parafraseando a Jefferson: todos somos demócratas, todos somos republicanos, porque todos somos americanos".


Para no caer del todo en el fingimiento de estas ocasiones, Reagan se detiene en la experiencia vital de Carter,
el Carter hombre, más que en su política. Habla de "una poderosa historia familiar y regional", "una historia del Sur", de "valores de perseverancia y lealtad" y "el valor más básico de todos: el valor de la fe".


Solo al final homenajea al
Carter Presidente.


"Debo decirle, señor Presidente, que sus compatriotas todavía tienen recuerdos vívidos de su época en la Casa Blanca. Lo ven trabajando en su escritorio del Despacho Oval con un aire de intensa concentración, retirándose a un lugar tranquilo para recibir las últimas noticias sobre los rehenes por cuya liberación tanto hizo, o estudiando en su oficina escondrijo para preparar la cumbre de Camp David que marcaría un avance para la paz en Oriente Medio"
, dice Reagan.


"Otros hablarán hoy, señor Presidente, de todas las frases de su carrera política y de sus políticas. Por mi parte, no puedo rendirle mayor tributo que decirle simplemente que lo dio todo de sí mismo a este país, honrando a la Casa Blanca con su pasión, su intelecto y su compromiso. Y ahora se ha convertido en una parte permanente de esa venerable casa, tan rica en tradición, que nos pertenece a todos. Por eso, señor Presidente, yo y su país le damos las gracias.


"Y solo me queda por decir una cosa. Del Presidente número 40 al número 39, feliz cumpleaños. Y, señor Presidente, si me permite decirle algo: la vida empieza a los 70"
.


Carter traga otro sapo y sonríe.





6 de noviembre de 1997. El Presidente Bill Clinton, considerado informal y un poco calavera, inaugura la Biblioteca Presidencial del ex Presidente George Bush, el patricio hombre de Estado al que derrotó en las elecciones hace cinco años. Todo son buenas palabras por parte de Bill hacia "el último Presidente de la Guerra Fría" en College Station, Texas. Ni un hijo político sería tan laudatorio.


"Durante más de cuatro años y medio, incluso aunque nuestra relación empezase en unas circunstancias algo inusuales, he estado muy agradecido a que cada vez que he llamado al Presidente Bush, él siempre ha estado ahí con su sabio consejo y, cuando hemos estado de acuerdo, con su apoyo público"
, declara Clinton. "Es difícil contarle a alguien que no lo ha experimentado lo que significa en un momento de dificultad poder llamar a alguien que, antes que nada, sabe exáctamente a lo que te enfrentas y, en segundo lugar, te dirá la verdad. Y él ha hecho eso una y otra vez. Estoy convencido de que el país se ha beneficiado de eso. Le doy las gracias, señor Presidente, por su consejo y su ayuda".


El Presidente demócrata enaltece a Bush porque "urgió a América a aceptar nuevas alianzas comerciales como instrumentos para el crecimiento económico y el crecimiento de la democracia. Lanzó el NAFTA y las conversaciones que llevaron a la creación de la Organización Mundial del Comercio. Yo estuve orgulloso de completar esos esfuerzos".


Clinton cita unas palabras de Benjamin Franklin ("El primer hombre al mando será uno bueno, pero nadie sabe qué tipo de hombres vendrán después") para destacar a Bush como uno de los hombres buenos de la república. "Señor Presidente, creo que si Benjamin Franklin estuviera hoy aquí, diría que en George Bush, América ha tenido a un buen hombre cuya decencia y devoción han servido bien a nuestro país".


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