viernes, 6 de octubre de 2017

Un californiano entre californianos

5 de noviembre de 1984. El Presidente Ronald Reagan cierra su campaña de reelección, la última campaña de su vida, en casa, en California. El político republicano de 73 años recorre el estado dorado de norte a sur, sobrevolando las montañas iluminadas por el sol a lo largo de la costa del Pacífico.


George Skelton escribe en Los Angeles Times: "El Presidente Reagan reclama el voto a los americanos por última vez en su carrera política con tres mítines en su estado de residencia. El Presidente concluye cada discurso con el cierre que se ha convertido en habitual este otoño en todos sus discursos de campaña, una frase pensada para verbalizar cómo sería un segundo mandato de Reagan: "No habéis visto nada todavía"".


La jornada arranca en
Sacramento, la capital administrativa del estado. El Gobernador George Deukmejian recibe a Reagan en la Sala del Gabinete del gobernador de California, donde hay un retrato del ahora Presidente de los días en que desempeñó el mando del estado.


Le sigue un mitin delante del resplandeciente Capitolio de Sacramento ante una marea de decenas de miles de californianos reunidos en una explanada rodeada de árboles.


"Es genial estar en casa"
, dice Reagan. "Puede que os bañe en nostalgia calentita".


Dando las gracias a los californianos por haber prendido hace dos décadas el cambio (la recuperación del patriotismo y de la filosofía de menos gobierno) que ha terminado llegando a todo el país, el Presidente hace lo que mejor sabe hacer:
evocar el pasado para conectarlo con el futuro.


"Me vienen muchos recuerdos de tiempos anteriores en los que estuve aquí de pie, incluido el día del juramento para servir como vuestro gobernador", dice. "Y recuerdo decir, mientras estaba aquí frente a vosotros, el pueblo de California, que todos juntos teníamos la oportunidad de iniciar un fuego en la pradera que avanzaría por todo este país.


"Hoy América transita otra vez por
el camino del autogobierno y la libertad personal. Qué cambio desde hace unos pocos años cuando el patriotismo parecía pasado de moda".


Habla más como un aspirante a Presidente que como un Presidente titular. "¿Por qué subir nuestros impuestos cuando podemos subir nuestras miras?... Por toda esta tierra destacada tenemos esperanzas juntos. Podemos decir al mundo y prometer a nuestros hijos: los mejores días de América están por venir".


Después de Sacramento, Reagan hace paradas en
Woodland Hills, un pudiente suburbio de Los Angeles situado en las colinas de Santa Monica donde hace unos meses se rodó Karate Kid, y en Van Nuys, la típica localidad californiana de avenidas demasiado anchas, coches demasiado grandes y comida demasiado rápida en el Valle de San Fernando. Termina el día en el centro comercial Fashion Valley de San Diego, que también fue el lugar elegido para cerrar su campaña hace cuatro años.


El Gobernador Deukmejian, el Senador
Pete Wilson y el Congresista Duncan Hunter reciben al Presidente en su ciudad de la suerte. También están la estrella de los San Diego Chargers de fútbol americano, Kellen Winslow, y los artistas Frank Sinatra (La Voz), Charlton Heston (el mismo Moisés o Judah Ben-Hur) y Robert Stack (Eliot Ness en la serie de Los Intocables), además del artista, pastor y ex jugador de los New York Giants y de Los Angeles Rams, todo en uno, el gigantón Rosey Grier, quien recordaréis que fue uno de los guardaespaldas de Bobby Kennedy en su campaña de 1968. Como el país, Grier ha recorrido un largo camino de transformación personal desde la fatídica noche de 1968 en que saltó sobre Sirham Sirham en la cocina del Hotel Ambassador de Los Angeles hasta el triunfal cierre de campaña de Reagan en San Diego.


"Mientras veníamos hacia aquí, alguien ha apuntado que este es el último mitin de mi campaña electoral. Y hace cuatro años, este mismo día, también fue justo aquí, en este mismo lugar, donde celebramos nuestro último mitin"
, dice Reagan sentimental.


"Pero hay muchas cosas que hacer y que planificar. Estos últimos meses han sido realmente interesantes. Hemos llevado nuestra campaña al país. Hemos viajado a las luminosas ciudades y suburbios del Este y hemos ido a las amplias avenidas del Cinturón del Sol. Hemos hablado con granjeros en las afueras de Des Moines y con las familias en los centros comerciales. En un viaje por ferrocarril en el viejo tren de Harry Truman, he cruzado Ohio y he visto a la gente de aquel estado desparramarse agitando banderas.


"Hemos estado en universidades de todo el país, sí. Y hemos visto a una nueva generación que encandila y que viene a la vida con un amor honesto por América. He tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre lo que nuestro país es y puede ser, y creo que a través de ellos hemos tocado el futuro.


"Ha sido un viaje maravilloso. Y sé una cosa: el corazón de América es más grande y más fuerte que nunca. Las personas estamos juntas con los lazos que nos unen: fe, familia y lealtad a una tradición. Esos son los lazos que todavía nos unen. Nosotros los americanos nos mantenemos unidos agarrados de la mano y caminando hacia el futuro orgullosos unos de otros y con una gran fe.


"Muchas veces he querido decirles a muchas de esas multitudes, a la gente que estaba parada en la carretera sosteniendo carteles y agitando banderas mientras íbamos a un mitin como este... yo quería muchas veces ser capaz de parar y decirles, "Gracias por lo fácil que se lo estáis poniendo a un viejo candidato". Ahora he parado y puedo decíroslo a vosotros, el pueblo de mi querida California"
.


El fin de fiesta incluye fuegos artificiales, globos, paracaidistas y el canto coral de America the Beautiful liderado por el mismísimo
Wayne Newton, venido directamente desde Las Vegas.


En Sacramento y en Woodland Hills



En San Diego



California está de moda en 1984. Irse a vivir a California es una las aspiraciones nacionales y mundiales. Los juegos olímpicos han tenido lugar en Los Angeles en verano. Los Lakers han jugado cuatro de las últimas cinco finales de la NBA. Diez días antes de las elecciones se ha estrenado Terminator de James Cameron, una joya apocalíptica de serie B que retrata la noche de Los Angeles como pocas (aquí, un podcast cojonudo de dos horas y media sobre la película). Unas semanas después de las elecciones se estrenará Superdetective en Hollywood (película completa, aquí), con dirección de Martin Brest, música de Harold Faltermeyer, y Eddie Murphy dando vida a Axel Foley, un despreocupado policía negro de Detroit que tiene que adaptarse a una cultura muy diferente en Los Angeles. La película será número uno de taquilla catorce fines de semana y desatará una fiebre por el antiguo Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles.

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