viernes, 15 de diciembre de 2017

El Presidente se tambalea

22 de septiembre de 1979. Es una mañana de sábado. Estados Unidos cierra un verano de pesadilla dominado por la escasez de gasolina y las imágenes de los automóviles haciendo cola para abastecer el tanque de combustible y de los responsables de las estaciones de servicio defendiendo la llave del surtidor. La noche anterior, los estadounidenses han seguido con atención desde sus salas de estar el estreno de la tercera temporada de Dallas en el prime time de CBS. My Sharona de The Knack lleva cinco semanas consecutivas como el sencillo más vendido y todos siguen hablando de las películas Alien, el octavo pasajero y Terror en Amityville. El Presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, con una campaña de elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, pasa el fin de semana en Camp David.

Incitado por sus asesores de comunicación, ávidos de instantáneas que muestren a un Presidente en plena forma, Carter decide participar en una dura carrera en el Monte Catoctin de Maryland. Carter perteneció al equipo de atletismo de campo a través de la Academia Naval de Annapolis cuando era un veinteañero, pero hace solo un año que retomó el hábito de correr después de dos décadas sin hacerlo. Se les olvidó decirle que a punto de cumplir 55 años se lo tomara con calma.

"Subiendo con demasiada fuerza, intentando locamente superarse y dejar atrás a corredores mucho mejores, el Presidente empezó a tambalearse", describe un reportero de la revista People.

"El Presidente estaba de los primeros entre los 897 corredores. La mayoría de los de su edad y condiciones se habían situado más atrás. Recorrida más de la mitad de la carrera, era obvio que el señor Carter iba al límite", cuentan las crónicas de televisión. "Luego empezó a respirar con dificultad. Su médico personal, William Lucash corría a su lado y le dijo que ya era suficiente. El señor Carter insistió en continuar hasta la colina. Sin embargo, necesitó la ayuda de dos hombres del Servicio Secreto. Finalmente, se rindió. Momentos después, el Presidente fue conducido a Camp David".

"Sin la ayuda del Servicio Secreto, se habría caído", comenta Paul Liebler, un productor de CBS que corría junto al Presidente. "No se podía aguantar de pie, su boca colgaba abierta, gemía y sus ojos tenían una mirada acristalada. Fue escalofriante".

Leemos en la revista People que durante el traslado a Camp David, "la Sala de Situaciones de la Casa Blanca alertó al Consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski de una posibilidad nefasta: que el Presidente estaba sufriendo un ataque al corazón y que podría tener que ser evacuado inmediatamente a un hospital. En Camp David, el doctor Lucash trató a Carter con una suero intravenoso, lo envolvió en toallas húmedas para refrescarlo y le practicó un electrocardiograma. Resultó que el Presidente sufría un golpe de calor o insolación, un problema muy común entre los corredores. La alerta fue cancelada antes incluso de que el Vicepresidente Walter Mondale fuera avisado".

El episodio, captado por las cámaras de televisión y emitido una y otra vez en la pequeña pantalla con zoom para que se vea mejor, ocurre en medio de crecientes rumores de que el Senador Ted Kennedy se estaría preparando para desafiar al Presidente Carter en las primarias demócratas y alimenta la percepción ya extendida de que el comandante en jefe es un hombre débil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario