viernes, 1 de diciembre de 2017

Tratando con Langley

27 de septiembre de 1961. El Presidente John F. Kennedy nomina al empresario John McCone para reemplazar a Allen Dulles al frente de la Agencia Central de Inteligencia. Kennedy perdió la confianza en Dulles tras el fiasco de la invasión de Bahía de Cochinos y el putsch de Argel contra el gobierno de de Gaulle, pero ha esperado unos meses para efectuar el cambio.

En un notable ejercicio de fingimiento por parte de todos los implicados, Kennedy declara que lamenta la salida de Dulles y este pone buena cara.


"No conozco a ningún hombre que sea un servidor público más valiente y altruista que Allen Dulles", dice el Presidente cuando comunica su decisión a los medios. 
"Quiero expresar mi profundo pesar por que a la edad de 68 años, después de diez años en esta responsabilidad, el señor Dulles se retire", añade.

"Cuando el señor Dulles y yo tuvimos nuestra conversación el pasado mes de noviembre, y cuando le pedí que continuase en su responsabilidad de director de la Agencia Central de Inteligencia, él estuvo de acuerdo en hacerlo durante un año", explica Kennedy.


"Ambos estamos extremadamente contentos y satisfechos de que el señor John McCone, quien ha servido a este país en importantes puestos de responsabilidad, como subsecretario de la Fuerza Aérea en la administración del Presidente Truman y como presidente de la Comisión de la Energía Atómica en la administración del Presidente Eisenhower, haya acordado una vez más aceptar un puesto de alta responsabilidad".





30 de junio de 1966. En la Sala Este de la Casa Blanca, el Presidente Lyndon Johnson preside la toma de posesión de Richard Helms, una leyenda en la comunidad de Inteligencia a sus 53 años, como director de la CIA. El anterior director, el Vicealmirante William Raborn, que llegó a Langley como un mero delegado del Presidente, ha durado menos que un merengue en la puerta de un colegio.

Esta vez Johnson opta por un insider y lo presenta como "el mejor hombre disponible".

"Aunque ha pasado más de veinte años en la vida pública intentanto evitar la publicidad, nunca ha sido capaz de esconder el hecho de que es uno de los profesionales más leales y entregados de esta capital. Nadie ha accedido antes a este alto y decisivo cargo con una mejor cualificación", dice el Presidente.

"Creo que fue Patrick Henry quien dijo que la batalla no es solo para los fuertes; es para los vigilantes, los activos y los valientes. Es en Dick Helms y en la agencia que ahora encabezará en quienes debemos buscar esa vigilancia. Su propio historial y los logros pasados de la agencia nos dan una plena confianza en el funcionamiento futuro de la Agencia Central de Inteligencia con criterio, con inteligencia y, por encima de todo, con una gran integridad pública".




30 de enero de 1976. El Presidente Gerald Ford habla en el auditorio de la sede central de la CIA en Langley, Virginia durante la toma de posesión de George Bush como nuevo director de la institución.

Bush, que sustituye al director saliente, William Colbyha sido nombrado para reformar (o para salvaguardar los secretos más delicados de) una institución cuyas capas superiores conoce bien, en un momento en que sus actividades pasadas están siendo investigadas por el Comité Church del Senado y la prensa.

"Los problemas del pasado, cualquier exceso, los abusos del pasado han sido descritos más que adecuadamente. Me preocupan como sé que les preocupan a ustedes. Pero una cosa está muy, muy clara: no podemos mejorar esta agencia destruyéndola", dice el Presidente Ford mientras encomienda su dirección a Bush.

"Permítanme asegurarles que no tengo intención de ver desmantelada la comunidad de Inteligencia, paralizadas sus operaciones o socavada su eficacia", asegura el Presidente a los empleados de la agencia. "La administración tiene la plena intención de salvaguardar la eficacia de esta agencia, la confidencialidad de su información y las vidas y el honor de sus agentes y empleados".




16 de agosto de 1978. El Presidente Jimmy Carter visita la sede central de la CIA en Langley, Virginia y pronuncia unas palabras desde la escalinata frontal dirigidas a los empleados de la agencia congregados en el césped.

Introducido por el Director Stan Turner, Carter pronuncia un discurso que contiene una admisión, aunque él lo dice en el buen sentido, de que a partir de la Segunda Guerra Mundial, la agencia guía las decisiones del Presidente, incluso cuando este es un ingeniero nuclear como él.

"Ustedes hacen más fácil mi trabajo. Las decisiones que debo tomar requieren de análisis objetivos, precisos e imparciales de asuntos muy complejos. Es difícil para alguien en mi posición distinguir entre la apariencia de las cosas y los hechos reales -la realidad de estos-. Y ustedes hacen una tarea soberbia tratando de reportarme a mí y a otras personas que generan opinión y luego toman decisiones sobre lo que debería hacer nuestra nación en la persecución de nuestros objetivos y propósitos, en la mejora de nuestros ideales y principios".




23 de junio de 1982. El Director William Casey recibe al Presidente Ronald Reagan en la sede central de la CIA en Langley. El Presidente ha acudido a firmar la Ley de Protección de Identidades de Inteligencia, que convierte en un crimen federal la identificación de agentes encubiertos por parte de personas que manejan información clasificada.

"Ustedes son la chispa que prende la mecha que debe hacer tropezar a las fuerzas de la represión y la tiranía en su búsqueda de la dominación global. Ustedes, los hombres y mujeres de la CIA, son los ojos y los oídos del mundo libre", dice Reagan.

3 comentarios:

  1. Hola, Antxon... Aqui, siguiendo tu fantastica recopilación sobre las elecciones USA y sus candidatos y disfrutando, vaya que si.

    Por cierto, es muy interesante ver la evolución del peso de la llamada "comunidad de inteligencia" en la politica exterior americana desde el final de la WWII hasta la actualidad. Cada ciclo presidencial aumentaba un poco hasta el 11-s y a partir de ese momento su influencia, que ya era grande, se convierte en totalmente determinante. Ni George W. ni Obama tenian una politica exterior propia. Eran la cara q se pone delante de una politica exterior fraguada por otros, quiza fuera del Gobierno. En este sentido, le eleccion de Trump ha sido muy disruptiva. Si se listan sus nombramientos de secretarios casi todos son de fuera de la Administración, bueno y casi de fuera de la politica. Eso explica muchas cosas que se han visto desde su eleccion, la oposicion intensa desde dentro, las filtraciones constantes.... Mi experiencia me ha enseñado que en la Administración siempre existe una fuerte resistencia al cambio, cualquier decisión que se tome que suponga un cambio respecto "a lo de siempre" es dificil de implementar por la oposicion de aquellos q disfrutan de una posicion de privilegio, de poder, de falta de control de su acción, etc. ... No obstante, lo q esta pasando ante la entrada de Trump me ha resultado inesperado por lo virulento de la resistencia. De todas formas, a pesar de algunas cagadas, Trump no se esta manejando del todo mal ya que el ser un outsider, llamemosle asi, creo que tiene a los democratas completamente desorientados y ya ha pasado un año y no veo una estrategia definida por su parte para frenar a Trump. Estoy muy intrigado con las midterms del 2018. Normalmente es un momento difícil para todos los presidentes en su primer mandato. Veremos a ver esta vez.

    Rockford

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  2. Hola Rockford. La has clavado en lo de la política exterior de Bush y Obama. Yo no lo habría expresado mejor. Hay una homogeneización de la política de seguridad naiconal orientada a que EEUU juegue un papel concreto en el devenir de este tiempo después de la Segunda Guerra Mundial; la hay una aún mayor después del finald e la Guerra Fría; y otra ya total después del 11-S.

    Hay una especie de "élite" que toma el relevo de lo que hubiera antes en paralelo a la expansión de esas estructuras durante las administraciones de Truman y Eisenhower y que probablemente culmina su toma del poder en esa etapa con el asesinato de JFK. Pero no es solo la CIA, las ramificaciones de la cosa son mucho más extensas de lo que a menudo pensamos. La pujanza de Silicon Valley, por ejemplo, o la ingeniería social van totalmente ligadas en el tiempo a la expansión de ese complejo militar-industrial y a la rehabilitación de los científicos nazis (nazis de verdad, no ls nazis que nos presentaba la prensa en Charlottesville) tras la Segunda Guerra Mundial.

    La resistencia de ese entramado o de parte de él está siendo virulenta, pero parece que también hay fuerzas y facciones ¿patriotas? que están tratandod e ayudar a Trump (puede que sin que este ni siquiera sea consciente) y que están plantando cara a los otros. Puede que estemos viendo solo el humo de una guerra sin cuartel. Es posible que muchos de los acontecimientos que no parecen relacionados con ello lo estén, como la escalada de tensión en Corea del Norte, hoy tiroteo de loco solitario en Texas y mañana respuesta con terrorista islámico atropellando peatones en Nueva York, los escándalos de acoso sexual que están salpicando (y derribando) a figuras del establishment mediático contrario a Trump o la purga interna del mes pasado en Arabia Saudí (recordemos hoy algunos tuits de 2015, como este y este), un país donde algunas facciones han sido a menudo vinculadas al 11-S y a clanes del aparato de seguridad nacional de EEUU, curiosamente más vinculados al GOP. Sin ir más lejos, el último director de la CIA de Obama, John Brennan, uno de los elementos más beligerantes contra Trump, fue el mayor lobista de esas facciones saudíes en Washington. Algo significará.

    Por otro lado, cuando el año pasado se aireó el asunto del Pizzagate, una de las informaciones ¿reales o no? que lo acompañaron, y algún propósito tendría ya fuese como información o como bulo, es que el local que albergaba el Comet Ping Pong pertenecía a una sociedad saudí. Siempre hubo rumores (llevo años insinuándolo en los diversos blogs pero me da cosa decirlo claramente) de que esas redes saudíes (probablemente funcionen como subcontratas de otras redes, agencias no saudíes) eran las encargadas de proporcionar niños a los políticos en Washington, DC, y que tenían a un buen número de ellos comprometidos. La evolución (sobre todo la terrible beligerancia, hasta el punto de perjudicarse a sí mismos) de Jeff Flake, Bob Corker y otros republicanos hasta hace poco modositos es digna de análisis. Del primero siempre circularon rumores.

    Y seguramente no nos estemos enterando ni de la mitad de las cosas que están ocurriendo.

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  3. (Continuación del mensaje anterior)

    El mayor problema de Trump es que no pensaba que ganaría y cuando ganó se encontró con que no había proyectado con antelación su gobierno. Eso hizo que en muchos de los nombramientos se fiase de las recomendaciones, y que con el tiempo esté descubriendo que algunos de los nombramientos que hizo no están en su misma frecuencia. Probablemente poco a poco vaya formando un núcleo duro que esté más comprometido con su causa y que ya parece haber empezado desde el nombramiento de John Kelly como jefe de gabinete.

    Seguir la prensa estos días es divertido, pero seguir ciertos foros underground, que es donde a veces se mueve lo importante, lo es mucho más.

    Un par de vídeos para conspiranóicos: 1) Empieza la diversión 2) Le llegó la hora al pantano.

    Y para ver todo el cuadro, lo que va mucho más allá de lo que somos capaces de imaginar, como ya os recomendé el año pasado, nuestro amigo Jesús: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí.

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