lunes, 11 de diciembre de 2017

La dura hora de la retirada (VI)

13 de julio de 1999. Incapaz de ganar terreno en la carrera presidencial republicana, en la que entró en enero, y seis meses antes de la celebración de ninguna primaria o caucus, Bob Smith anuncia que abandona el Partido Republicano para buscar la nominación presidencial de un partido residual, el Partido de los Contribuyentes.

El senador por New Hampshire renuncia a competir en las primarias republicanas por considerar que el GOP no es ya lo suficientemente conservador en su defensa del derecho a portar armas o en su oposición al aborto y al despliegue de tropas estadounidenses bajo la dirección de organismos internacionales. Smith considera que el partido ha dejado a los conservadores encerrados bajo llave dentro de un único partido de republicanos y demócratas moderados.

En un emotivo discurso de cerca de una hora que pronuncia desde su escaño en el Senado, Smith denuncia que los líderes del partido están poniendo en peligro sus principios uniéndose demasiado rápido a la campaña de George W. Bush.

"Esto no es un partido", dice Smith. "Tal vez sea un partido [party, fiesta] en el sentido de vestir sombreros y soplar silbatos. Pero no es un partido que signifique nada".

"Quiero un partido que defienda algo", dice. "He llegado a darme cuenta de que el Partido Republicano está más interesado en ganar elecciones que en apoyar principios. El programa republicano es un documento sin propósito".




16 de agosto de 1999. Citando su pobre resultado en el sondeo de paja de Ames, Iowa, donde quedó sexto, Lamar Alexander comunica que renuncia a buscar la nominación presidencial republicana.

"He hecho campaña con la idea de que debería haber competencia", dice el ex gobernador de Tennessee en el Capitolio de Nashville, el mismo lugar donde anunció su candidatura hace medio año. "Mi corazón me dice que siga y también lo hacen muchas llamadas telefónicas que he recibido esta mañana, pero en realidad no hay una manera realista de hacerlo".

Hace cuatro años, montó una campaña respetable que recaudó 18 millones de dólares. Esta vez, el político tennessiano de 59 años no ha pasado de los 2.5 millones de dólares a pesar de ser más conocido que entonces.

Alexander expresa su frustración en una conversación telefónica con Richard Lerke, reportero de The New York Times. "Las prisas por dictaminar un ganador combinadas con el límite de 1,000 dólares por donación hacen que sea virtualmente imposible presentarse para cualquiera excepto para los ricos y famosos", dice. "Así que podemos esperar unas elecciones entre Donald Trump y el último ganador de la lotería Powerball".

"Llamaba a la gente y me decían, 'Leo en el periódico de la mañana que George Bush ya ha sido elegido y tú no tienes posibilidades. Así que me es imposible recaudar dinero para ti'", cuenta resignado.

Alexander no apoyará a nadie de momento. "Es difícil. Los más cualificados son el Senador McCain, el Vicepresidente Quayle y el Senador Hatch", dice.



27 de septiembre de 1999. Dan Quayle abandona la carrera presidencial republicana tras llegar a la conclusión de que no puede competir con la gigante campaña de George W. Bush.

"Hay momentos para permanecer y hay momentos para plegarse. Hay momentos para saber cuándo dejar el escenario. Por consiguiente, hoy anuncio que no seré más candidato a Presidente de los Estados Unidos", dice el ex Vicepresidente de EEUU en una rueda de prensa en Phoenix, Arizona, donde reside actualmente.

"Me enfrentaba a una campaña donde el favorito tendría hasta 100 millones de dólares para gastar, y una concentración de primarias sin precedentes al principio hacía que la tarea de ganar la nominación de mi partido fuese casi imposible para mí", explica.

Quayle promete trabajar para unir el Partido Republicano y dice que apoyará al nominado. "Quiero ver a los republicanos volver a hacerse con la Casa Blanca", dice. "Es hora de que restauremos el honor, la dignidad y la decencia en el Despacho Oval".

Su prematura salida de la competición, que se suma a las de Bob Smith, John Kasich y Lamar Alexander, incrementará la presión sobre las finanzas y la salud política de otros candidatos que parecen muy pequeños para hacer frente a Bush. El gobernador de Texas ha recaudado más de 50 millones de dólares en los primeros meses de su campaña, cinco veces más que cualquiera de sus rivales. Quayle, por contra, está endeudado desde el mismo día que anunció su intención de presentarse.

El ex Vicepresidente, de 52 años, nunca ha dejado de ser un candidato de segundo nivel en las encuestas de Iowa y New Hampshire, lejos de los dos candidatos que más atención están generando, George W. Bush y Elizabeth Dole. No obstante, su abandono beneficia a Bush en Iowa porque Quayle es muy popular entre los conservadores sociales y religiosos, a los que ahora solo les queda un candidato menor, el activista Gary Bauer, como alternativa a Bush.

Su ausencia también puede alterar la carrera en beneficio de Bush o de Steve Forbes en New Hampshire porque "Quayle contaba con el apoyo activo del ex Gobernador de New Hampshire y ex Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Sununu", señala The Washington Post. "También estaba considerado como una posible preferencia del Manchester Union Leader, el periódico más grande del estado y una voz influyente entre los votantes conservadores".



20 de octubre de 1999. Elizabeth Dole, la primera mujer en montar una campaña presidencial con posibilidades reales de victoria, se retira de la competición antes de que se inicien las votaciones debido a la superioridad financiera de sus dos principales rivales, George W. Bush y Steve Forbes.

Dole se ha mantenido en segundo lugar en las preferencias de los votantes republicanos durante todo el año, aunque cada vez más lejos de la cabecera de la carrera (en el último sondeo de Gallup, Bush le saca 49 puntos; al principio del año eran 'solo' 20). La situación de la esposa de Bob Dole, presidenta de la Cruz Roja Americana hasta hace unos meses, secretaria de Trabajo en la administración Bush y secretaria de Transportes en la administración Reagan, era doblemente precaria porque estaba intentando cortejar a los mismos republicanos moderados y del establishment que el gobernador de Texas.

"He aprendido que el actual calendario electoral favorece a aquellos que empiezan pronto y pueden acceder a grandes fortunas privadas o tienen una red preexistente de partidarios políticos. Steve Forbes tiene recursos ilimitados, el Gobernador Bush ha recaudado más de 60 millones de dólares y tiene unos 40 millones de dólares a mano. Ambos empiezan a emitir anuncios de televisión la semana que viene. Le dije a Bob que esta vez las probabilidades son abrumadoras. Sería inútil continuar. Y él lo ha aceptado a regañadientes", declara la señora Dole en una rueda de prensa en la capital federal.

"Creo que lo que hemos hecho es allanar el camino para la persona que será la primera mujer Presidenta. Y estoy contenta con lo que ha pasado porque siento que realmente hemos hecho una gran contribución", dice.

Se espera que Dole apoye a Bush en las próximas semanas.

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