miércoles, 13 de septiembre de 2017

Dos protagonistas y cuatro secundarios

6 de enero de 2000. Falta menos de un mes para las primarias de New Hampshire y los candidatos republicanos que siguen en pie se reúnen en Durham para debatir ante las cámaras de la MSNBC en un foro patrocinado por el Union Leader de Manchester, la New England Cable News y la New Hampshire Public Television.


Tras la retirada de Elizabeth Dole y Dan Quayle por falta de fondos y la decisión de Pat Buchanan de abandonar la carrera republicana para presentarse por el Partido de la Reforma, son seis los hombres que compiten por la nominación presidencial republicana: el Gobernador de Texas
George W. Bush, el Senador por Arizona John McCain, el Senador por Utah Orrin Hatch, el propietario de la revista Forbes Steve Forbes, el ex Embajador Alan Keyes y el ex subsecretario de Educación y activista evangélico Gary Bauer. Se ven las caras por sexta vez.


El moderador Tim Russert solo da bola a los dos favoritos, Bush y McCain ("¿Por qué no os vais a cenar?", les dice Bauer). Algo que seguro que no gustará al editor del Union Leader, Joseph W. McQuaid, quien ha puesto su página editorial al servicio de Forbes en estas elecciones.


El magnate de los medios de comunicación, de 52 años, tiene problemas para generar atención y la primera pregunta que le hacen es una para la que no está preparado. ¿Por qué está en tercer lugar en las encuestas después de haberse gastado millones de dólares de su bolsillo?


"Soy independiente. Los intereses especiales y los lobistas no pueden engatusarme. Y por eso creo que mi campaña se está poniendo de moda"
, dice Forbes.


Es un mensaje atractivo y con potencial, pero no, su campaña no se está poniendo de moda porque él es muy soso.


Bush y McCain discuten intensamente sobre
la reforma de la financiación electoral y los impuestos. El hijo del Presidente número 41 de la nación, de 53 años, es retado a repetir una promesa como la que hizo su padre hace doce años (y que después incumplió) cuando dijo aquello de "no habrá nuevos impuestos".


"Esta no es solo una promesa de no nuevos impuestos", asegura Bush hijo. "Esto es una bajada de impuestos, con la ayuda de Dios", dice solemnemente. "En vez de crear más gobierno, deberíamos pasarles más dinero a los trabajadores de América".


McCain, de 63 años, se presenta como el candidato reformista, con la reforma del uso del dinero en las campañas electorales por bandera.


"La razón por la que he trabajado tan duro por la reforma de la financiación de las campañas es porque todo ese dinero que baña Washington y todas esas contribuciones sin control nos corrompen a todos", dice el veterano de Vietnam. "Sin importar lo que hagamos, estamos bajo la sombra de la sospecha, y yo también soy uno de esos".


"Al Gore está aplaudiendo" su proyecto de reforma electoral, le dice Bush, porque "perjudicará a los republicanos y perjudicará a la causa conservadora. Nos está pidiendo que nos desarmemos unilateralmente, algo que yo me negaré a hacer".


No obstante, la participación de independientes en la primaria de New Hampshire hace la causa de McCain muy atractiva en el estado de granito y es la principal razón de su irresistible ascenso allí. Hace solo medio año, el senador por Arizona tenía una desventaja de 35 puntos en el estado de la primera primaria; hace dos meses, la desventaja se redujo a 12 puntos; ahora le está disputando la victoria a Bush.


Los asesores de Bush, quien cuenta con el apoyo de casi todo el establishment republicano local y nacional, reconocen que la rápida subida de McCain les ha pillado por sorpresa y se preparan para una contienda muy reñida en New Hampshire, donde ya están gastando más dinero del previsto en anuncios de televisión. Pero opinan que la estrategia de un solo estado del senador arizoniano no tendrá éxito en la larga distancia.


"McCain, Bush y Forbes están ahora claramente en el primer escalón"
, comenta Steve Duprey, presidente de los republicanos de New Hampshire, a The New York Times. "McCain tiene la ventaja de que se está concentrando en menos estados. Y Bush está haciendo campaña a nivel nacional. Son estrategias muy diferentes adaptadas a diferentes presupuestos".


Los demás candidatos, en especial Keyes y Bauer, se encargan de inclinar el partido hacia posturas más integristas en la discusión sobre
los valores sociales y culturales.


"Si aceptamos la agenda homosexual radical en el ejército o en el matrimonio o en otras áreas de nuestras vidas, estamos destruyendo completamente los conceptos de familia", dice Keyes en el debate. "Los candidatos que no estén dispuestos a enfrentar ese hecho y jueguen a jueguecitos con estos problemas lo están haciendo muy irresponsablemente a costa de los fundamentos morales de América".


Se refiere en especial a Bush. El gobernador de Texas está inequívocamente en contra del aborto y a favor de la posesión de armas, pero se niega a censurar a los
homosexuales. Bush no descarta nombrar para su gabinete a personas abiertamente homosexuales. "Depende de cuáles sean sus políticas", dice. "Depende de qué ideas tengan". En cuanto a la política de la administración Clinton sobre los gays en el ejército, Bush dice estar a favor de mantener la fórmula del "No Se Pregunta, No Se Cuenta".


McCain está de acuerdo: "Me aseguraría de que una política que funciona y debería funcionar tuviera continuidad".


Bauer le recuerda a Bush que su padre nombró para el
Tribunal Supremo a un juez liberal, David Souter. "No podemos permitirnos cometer un error como ese nunca más", dice Bauer.


"Yo soy el único en este escenario que ha nombrado jueces"
, le responde el gobernador. "Y mis jueces interpretan estrictamente la Constitución. Y eso es lo que espero que hagamos todos nosotros cuando nombremos jueces, nombrar a personas que interpreten estrictamente la Constitución y no utilizar el tribunal como un lugar desde el que legislar".


Bush descarta hablar en nombre de su padre. "Mi padre puede defenderse por sí mismo", dice.


La implicación de
tropas estadounidenses en misiones internacionales y el gasto que eso supone es un tema candente que también se trata en el debate.


"Si alguna vez comprometo tropas, voy a hacerlo con una única cosa en mente, que es ganar", dice el candidato favorito.


"¿Y gastar lo necesario?"
, le pregunta Russert.


"Totalmente", responde Bush. "Si vamos a la guerra".


Tras el debate, Russert entrevista a los dos front-runners.


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